Me fascinan los globos celestes. Son quizás una de las creaciones más bellas y originales de la raza humana. Desgraciadamente, se trata de una tradición que prácticamente se ha extinguido. Hoy en día podemos encontrar gran cantidad de mapas celestes y planisferios, que, aunque prácticos, no son más que una pálida imitación de las esferas celestes y apenas alcanzan a transmitir un ápice de la grandiosidad que éstos poseen. Para mi desesperación, fui incapaz de visitar en Viena el famoso
Globenmuseum, pero a cambio tuve la oportunidad de contemplar dos globos del gran
Vincenzo Coronelli (1650-1718) expuestos en la
Prunksaal de la Biblioteca Nacional de Austria, con seguridad la biblioteca más bella del mundo:



También pude ver la maravillosa
Tabla de Peutinger, un verdadero mapa de carreteras del Imperio Romano que data del siglo IV d.C.:

También hay expuesta una copia de la famosísima
Biblia de Gutenberg:
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