El asunto clave es que la colisión era previsible. Aunque el Kosmos 2251 estaba fuera de servicio, su órbita estaba en todas las bases de datos de objetos orbitales del mundo, incluidas las de los controladores de la red Iridium. Por supuesto, estas bases de datos deben actualizarse regularmente y siempre hay un grado de error en los parámetros orbitales. Pero puesto que no existe un "control de tráfico espacial", los responsables de evitar colisiones de este tipo son los propios operadores de los satélites, sean estos gobiernos o compañías privadas. El Mando Espacial de la USAF es lo más parecido a un controlador global del espacio terrestre, pero no tiene responsabilidad alguna de controlar choques orbitales. Es muy probable que este incidente abra el debate sobre la necesidad de crear un control internacional de objetos en órbita, lo cual puede que requiera la instalación de más radares en diversas zonas del mundo que permitan trazar las órbitas de los satélites con una alta resolución temporal y espacial. Además sería necesario computar continuamente la probabilidad de colisión entre objetos, lo que requiere mucha potencia de cálculo. El problema es que los radares empleados para controlar satélites son los mismos que se usan para vigilar el lanzamiento de misiles balísticos. Con los EE UU empeñados desde hace años en desplegar un escudo antimisiles destinado a reducir la eficacia de las fuerzas estratégicas chinas y rusas, está claro que la instalación de más radares será un asunto polémico.
Ilustrativo vídeo de la colisión creado por Analytical Graphics, Inc. (AGI).
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