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Friday, March 25, 2011

Novedades con el SLS

El SLS (Space Launch System) está destinado a convertirse en el nuevo cohete de la NASA. Tras la retirada del transbordador espacial este año, el SLS -también llamado HLV (Heavy-Launch Vehicle)- será el único lanzador operado por la agencia espacial estadounidense. Eso si finalmente es aprobado. El diseño inicial preveía un cohete con una capacidad en órbita baja (LEO) de 70-130 toneladas que estuviera listo para 2016 de acuerdo con la NASA Authorization Act de 2010. Todo demasiado complejo y caro para el gusto de la clase política del país.


Diseño inicial del SLS (NASA).

Así que la NASA ha decidido volver a revisar el proyecto y recientemente hemos podido saber que el diseño final saldrá de entre tres candidatos. El primero, denominado RAC-1 por el grupo de trabajo que lo estudia (RAC viene de Requirements Analysis Cycle) es muy similar al que hemos visto hasta el momento. RAC-1 sería un cohete con una etapa central criogénica -que usa hidrógeno y oxígeno líquidos (LH2/LOX)- con motores RS-68 o SSME (los motores del shuttle). Alrededor de esta etapa central irían instalados dos cohetes de combustible sólido (SRB) o líquidos (LRB).

Pero la novedad estriba en el segundo candidato, RAC-2. Éste utilizaría una primera etapa de queroseno y LOX más una segunda etapa criogénica. En definitiva, un diseño que recuerda al cohete lunar Saturno V. Otro equipo de diseño, RAC-3, está estudiando configuraciones más extrañas que hacen uso de conjuntos de varias etapas de cohetes EELV como el Atlas o el Falcon 9.


La opción RAC-2 sería parecida al Saturno V (NASA).


Una de las propuestas de SLS debería usar un motor similar al F-1 del Saturno V (NASA).

Pese a la novedad de los RAC-2 y RAC-3, la configuración RAC-1 sigue siendo la favorita, ya que permitiría aprovechar al máximo las infraestructuras y tecnologías del shuttle. Para ahorrar dinero, la NASA considera ahora desarrollar primero una versión más modesta de este lanzador, Block 0, que usaría los mismos motores SSME y SRB del transbordador y tendría una capacidad en órbita baja de 70 toneladas. Lo más curioso es que esta versión es prácticamente idéntica la propuesta Jupiter 130 de la iniciativa DIRECT.



Jupiter 130 es muy similar al diseño RAC-1 del SLS (directlauncher.com)

Esta versión podría estar lista para 2014. Después de tres vuelos de prueba, podría mandar la nave Orión y/o vehículos de carga a la ISS en 2016. Si el dinero lo permite, la versión Block 0 daría paso a la Block 1, con una capacidad de 100 toneladas. Block 1 tendría SRB de cinco segmentos (similares a los del desaparecido cohete Ares I) y cinco SSME. Con el tiempo podrían introducirse las versiones Block 2 y Block 3. Block 2 tendría capacidad para 130 toneladas y contaría con una segunda etapa criogénica con tres (!) motores J-2X o un SSME modificado. Block 3 tendría una etapa central más grande y podría poner en órbita hasta 150 toneladas.

Como vemos el culebrón del SLS, lejos de amainar, cada día se vuelve más extraño. En todo caso, y aún suponiendo que el SLS sea finalmente aprobado, ¿tendrá la NASA el dinero necesario para buscarle una utilidad?
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Monday, March 21, 2011

Progresos con la Orión

El Programa Constelación ha desaparecido, pero la empresa Lockheed Martin continúa desarrollando la nave Orión por su cuenta, ahora rebautizada provisionalmente como MPCV (Multi-Purpose Crew Vehicle). El primer prototipo de la cápsula ya está en la Lockheed Martin Vertical Test Facility y además recientemente hemos podido ver nuevas imágenes de un nuevo centro destinado a probar las características de la nave en órbita.


La primera nave Orión (Lockheed Martin).

La instalación, denominada Space Operations Simulation Center (SOSC), permitirá comprobar las comunicaciones y las técnicas de acoplamiento entre la Orión y la ISS. Según Lockheed Martin, con la financiación adecuada la Orión estaría lista para un vuelo inicial de prueba en 2013 y la primera misión tripulada podría llevarse a cabo en 2016. A estas alturas sigue sin estar nada claro si la NASA desarrollará la Orión/MPCV como nave tripulada sustituta del transbordador o, al menos, como nave de emergencia para la ISS. Si la NASA opta finalmente por no seguir adelante con el proyecto, Lockheed Martin planea proponer la Orión -o una versión reducida de la misma- como nave comercial. Recordemos que, a día de hoy, la Orión es la única opción que tiene la NASA para desarrollar un vehículo tripulado propio después de la retirada del shuttle.




Maquetas de la Orión y la ISS en el centro SOSC (Lockheed Martin).

Y mientras, sigue el desmantelamiento de la rampa de lanzamiento 39B y su estructura rotatoria RSS (Rotating Service Structure) del Centro Espacial Kennedy. De acuerdo con los planes originales del Programa Constelación, esta rampa debía ser la primera preparada para los lanzamientos del cohete Ares I, ahora cancelado.


Rampa 39B modificada para el cancelado Ares I (NASA).

Monday, February 21, 2011

NAUTILUS-X, viajando por el Sistema Solar

NAUTILUS-X es un concepto de nave espacial para explorar el Sistema Solar que ha propuesto la NASA y que se ha hecho bastante popular en las últimas semanas. Se trata de un vehículo capaz de aguantar hasta 24 meses en el espacio con una tripulación de seis personas y que usaría el ya conocido sistema de depósitos orbitales de combustible combinado con trayectorias de baja energía.




NAUTILUS-X (NASA).

¿Y qué tiene de nuevo este concepto que no hayamos visto anteriormente? Pues poca cosa, la verdad. La principal novedad es que se trata de un estudio de la propia NASA, algo bastante raro. En los último tiempos hemos contemplado propuestas parecidas por parte de la iniciativa privada u organizaciones de aficionados, pero esta es la primera vez que la agencia espacial norteamericana decide embarcarse en una aventura de este tipo. De todas formas, NAUTILUS-X está relacionado con el programa Camino Flexible, propuesto por la agencia como alternativa al difunto Programa Constelación.

NAUTILUS-X (Non-Atmospheric Universal Transport Intended for Lengthy United States Exploration) sería un vehículo MMSEV (Multi-Mission Space Exploration Vehicle) y usaría propulsión eléctrica (tanto solar como nuclear), así como módulos hinchables en diferentes configuraciones según la misión (viaje a la Luna, asteroides, etc.). Por ejemplo, para una misión a la órbita lunar, NAUTILUS-X se acoplaría en órbita geoestacionaria con un módulo de propulsión eléctrica (SEP) y un depósito de combustible. Estos módulos serían reutilizables, al igual que el propio NAUTILUS-X. Una vez en el punto de Lagrange L1 del sistema Tierra-Luna, se acoplaría con otro depósito. Por supuesto, la arquitectura de depósitos orbitales sólo es rentable si la frecuencia de misiones es relativamente alta. Resulta curioso comprobar como la NASA parece apostar una vez más por la propulsión eléctrica, un sistema que no siempre ha contado con muchos seguidores dentro de la agencia.


Estrategia de exploración lunar usando el NAUTILUS-X mediante el lanzamiento de un HLV (NASA).



Versión del NAUTILUS-X para misiones de espacio profundo (NASA).

Además, también haría uso de una centrífuga para mitigar los problemas fisiológicos asociados con la ingravidez. Esta centrífuga podría probarse primero como un módulo de la ISS para experimentar en órbita baja. En mi opinión, la incorporación de un sistema tan complejo no justifica su penalización en términos de masa y operatividad. Los efectos a largo plazo de la falta de gravedad son graves, pero no insuperables (recordemos que el récord de permanencia en el espacio es de 14 meses).


Detalle del módulo centrífugo (NASA).





Módulo demostración de la centrífuga para la ISS (NASA).

La propuesta no específica los destinos prioritarios de este vehículo (¿Luna?, ¿asteroides?, ¿puntos de Lagrange?) o el número de lanzamientos exacto requerido para llevar a cabo una misión determinada. En definitiva, otra "nave Power Point" que difícilmente viajará a algún lado. No obstante, al menos está claro que la NASA todavía tiene ideas propias, algo que mucha gente empezaba a poner en duda.


Estrategia de exploración (¿a dónde?) de la NASA empleando el NAUTILUS-X (NASA)

Thursday, February 10, 2011

Viajando a un asteroide con el nuevo cohete de la NASA

Actualmente, la NASA se halla inmersa en un proceso de transición hacia un nuevo de sistema de transporte tripulado. Aunque aún no se sabe con seguridad qué nave será la encargada de sustituir al transbordador espacial a la hora de transportar astronautas hacia la ISS, la NASA tiene pensado desarrollar el cohete HLV/SLS para lanzar cargas pesadas al espacio.


Una misión a un asteroide cercano es a día de hoy el único destino viable fuera de la Tierra para el programa espacial tripulado (NASA).

Pero, ¿qué misiones se pueden llevar a cabo con este lanzador más allá de la órbita baja? Desde la cancelación del Programa Constelación quedó claro que no hay dinero para explorar la Luna o Marte, así que el único destino posible que podría permitirse la NASA con un pequeño aumento de su presupuesto es viajar a un asteroide cercano (NEO, Near-Earth Object). No es la primera vez que se plantea una misión de este tipo, ya que en su momento fue uno de los destinos prioritarios analizados por la Comisión Augustine, pero queda la duda si el futuro HLV podrá encargarse de una misión de estas características.


HLV/SLS: el nuevo cohete de la NASA.

Efectivamente, la capacidad máxima del HLV sería de 130 toneladas, muy por debajo de las 188 toneladas del difunto Ares V, así que las limitaciones de carga útil se deben compensar con el uso de nuevas tecnologías.

El Human Exploration Framework Team (HEFT) de la NASA ha estudiado varias opciones para efectuar una misión a un asteroide cercano con el HLV. Según el equipo HEFT, la NASA podría realizar un viaje de este tipo alrededor de 2025. Sin embargo, para compensar la menor carga útil habría que desarrollar nuevos componentes, como una etapa superior criogénica (CPS) capaz de mantener durante largo tiempo las bajas temperaturas asociadas con estos combustibles y un sistema de propulsión eléctrica solar con motores iónicos (SEP). También habría que incorporar un hábitat para viajes de larga duración y, opcionalmente, un vehículo para explorar los asteroides de cerca (MMSEV). Por otro lado, el estudio del HEFT no hace referencia directa al empleo de la cápsula Orión, designando genéricamente la nave tripulada como CTV (Crew Transfer Vehicle): es el signo de los tiempos que corren.


Sistemas para desarrollar de cara a una misión tripulada hacia un asteroide (NASA). 


Fases en el desarrollo de la propulsión eléctrica (NASA).

Si la NASA consigue desarrollar un HLV con capacidad de 100 toneladas en órbita baja, serían necesarios tres lanzamientos para alcanzar un asteroide cercano, pero sólo si usamos propulsión eléctrica. En el caso de disponer únicamente de propulsión química, necesitaríamos cinco lanzamientos.


Esquema de una misión a un asteroide cercano (NEO) usando un HLV de 100 toneladas y propulsión eléctrica (NASA).


Misión a un NEO usando propulsión química con un HLV de 100 toneladas (NASA).


Presupuesto masivo del HLV de 100 toneladas (NASA).

En el peor de los casos, la NASA sólo dispondría de un HLV con capacidad para 70 toneladas. Con este lanzador más modesto, se requerirían nueve lanzamientos con propulsión química y seis si optamos por la iónica. A tenor de estos resultados, parece claro que el elevado número de lanzamientos de un HLV de 70 toneladas haría imposible esta misión desde el punto de vista logístico y político.


Misión a un NEO usando un HLV de 70 toneladas y propulsión eléctrica (NASA).


Presupuesto masivo del HLV de 70 toneladas (NASA).


Análisis de las misiones usando un HLV de 70 ó 100 toneladas dependiendo del tipo de propulsión usado (NASA).


Secuencia de desarrollo de las tecnologías asociadas con una misión a un asteroide (NASA).


Estimaciones del coste de una misión a un NEO (NASA).

Evidentemente, el estudio del HEFT demuestra una vez más que el uso de la propulsión química para viajar más allá de la órbita terrestre es directamente prohibitivo, así que deberíamos empezar a desarrollar ya sistemas de propulsión eléctrica -u otros- si queremos abandonar alguna vez nuestro planeta. En este sentido, esta propuesta se complementa perfectamente con los planes rusos para crear un sistema de propulsión eléctrica nuclear, así que la cooperación internacional sería indispensable para visitar un asteroide. Por otro lado, parece evidente que un HLV de 70 toneladas sería incapaz de articular un programa de exploración fuera de la Tierra, así que es indispensable un lanzador con una capacidad mínima de cien toneladas en órbita baja.

Una misión a un asteroide puede parecer modesta, y de hecho lo es, pero supone dar un primer paso fuera de la Tierra. Una vez desarrolladas las tecnologías y sistemas para una misión a un asteroide cercano, Marte estará un poco más cerca.

Tuesday, February 8, 2011

Liberty: el hijo del Ares I

El cohete Ares I del Programa Constelación está muerto, pero se resiste a desaparecer. La última ocurrencia para mantener la criatura a flote es el cohete Liberty, un híbrido del Ares I y el Ariane 5. Sí, han leído bien, el Ariane 5 europeo. Y es que este lanzador ha sido porpuesto conjuntamente por la empresa ATK -fabricante de la primera etapa del Ares I- y EADS Astrium -contratista principal del Ariane- con el objetivo de conseguir una subvención de la NASA dentro del programa CCDev-2 (Commercial Crew Development-2).



Liberty (en el centro), usaría los SRB modificados del transbordador espaical (izquierda) para la primera etapa y la fase criogénica central del Ariane 5 para la segunda etapa (ATK/Astrium).

ATK suministraría la primera etapa, consistente en un cohete de combustible sólido (SRB) de cinco segmentos, mientras que Astrium fabricaría la segunda fase, basada en la etapa central criogénica del Ariane 5. De este modo se eliminaría la dependencia del problemático motor J-2X que debía emplear el Ares I en su segunda fase y que aún no está listo. El Liberty usaría el motor Vulcain 2 del Ariane 5, construido por Snecma.

El nuevo lanzador podría colocar 21,2 toneladas en órbita baja, una cifra ligeramente inferior a la capacidad del Ares I. Según sus creadores, Liberty sería capaz de realizar el primer vuelo de prueba ya en 2013 y operaría con normalidad a partir de 2015.



Liberty en el KSC (ATK/Astrium).

La única ventaja de esta curiosa propuesta es que permitiría a la NASA aprovechar las infraestructuras del Ares I que a fecha de hoy todavía se están construyendo en el Centro Espacial Kennedy (a pesar de que el programa ha sido oficialmente cancelado). De este modo -y aunque se trata de una iniciativa privada-, la agencia espacial se salvaría de hacer el ridículo y evitaría derroches innecesarios.

 
El Ares I original (NASA).

Vídeo de la propuesta:

Wednesday, January 26, 2011

Estado del Programa Constellation

Sí, ya sabemos que el Programa Constellation fue cancelado por Obama hace aproximadamente un año, pero desde entonces, y hasta que sea oficialmente liquidado, sigue adelante cual proyectil balístico en su punto álgido de su trayectoria parabólica. Repasemos las últimas novedades.

La nave Orión continúa tomando forma, aunque aún no se sabe si será aprobada finalmente como un nuevo vehículo tripulado de la NASA junto al futuro cohete SLS/HLV o, al menos, como nave de emergencia para la ISS. Desgraciadamente, es probable que pierda su nombre original y pase a llamarse MPCV (Multi-Purpose Crew Vehicle). Lo más destacado es que ya se ha completado la primera cápsula Orión de prueba, la Orión GTA (Ground Test Article). La GTA debe servir para refinar el diseño y las técnicas de fabricación del vehículo de serie, que no es poco. Después de su montaje en la planta de Michoud, la cápsula ha sido enviada a la sede del contratista principal, Lockheed Martin, situada en Denver.



El Orión GTA ya está completo (NASA).

Por otro lado, el Orion Flight Test 1, llamada a convertirse en la primera nave Orión en volar al espacio, también va tomando forma lentamente en Michoud. Lockheed Martin ha anunciado en repetidas ocasiones que podría lanzar este vehículo con un Delta IV en 2013 si recibe los fondos adecuados. Además, el segundo motor R-4D del módulo de servicio de la Orión ya ha sido montado por la empresa Aerojet y mientras se han realizado estudios adicionales de los paracaídas de la nave de cara a nuevas pruebas del sistema que tendrán lugar esta primavera.


Modelo de fidelidad moderada de la cápsula Orión (NASA).


Orión comparada con el Apolo. Si alguna vez vuela, será la cápsula más grande jamás lanzada (NASA).

También continúa el montaje del primer motor J-2X (Engine 10001) y ya se han sido instalados los sistemas de turbobombas. El J-2X debía emplearse en la segunda etapa de los cohetes Ares, pero estos lanzadores sí han sido cancelados irreversiblemente. Pese a todo, recordemos que la NASA ha decidido continuarla financiación del difunto cohete Ares I con 500 millones de dólares adicionales hasta el próximo mes de marzo. En cualquier caso, con un poco de suerte este motor podría usarse en el futuro SLS.

Lo paradójico del caso es que la probabilidad de que alguno de estos sistemas vea la luz es muy baja, lo que resulta especialmente lamentable en un proyecto tan avanzado como es la nave Orión. Pero mientras nadie diga nada, ¡que siga la fiesta del derroche!


Maqueta para ensayos de amerizaje (NASA).


Sunday, January 16, 2011

Los problemas del HLV

Aún no ha nacido y ya se ha metido en problemas. Como ya comentábamos por aquí, el nuevo cohete de la NASA conocido como HLV (Heavy-Lift Vehicle) o SLS (Space Launch System) no le ha gustado nada al Congreso. Mejor dicho, lo que no les ha gustado a los políticos norteamericanos es el dinero que pide la agencia espacial para completar el proyecto. De acuerdo con la NASA Authorization Act que aprobó Obama el año pasado, los Estados Unidos disponen de diez mil millones de dólares para desarrollar el HLV y el Multi-Purpose Crew Vehicle (otro nombre para la Orión). Y todo a gastar antes del fin de 2013. Con esta inversión, la Casa Blanca esperaba que la NASA tuviese listo el HLV para 2016.

El SLS/HLV (derecha) sustituirá al transbordador (izquierda) (spaceflightnow.com).

Pero la agencia espacial no piensa lo mismo y su propuesta de HLV con capacidad para 130 toneladas no se ajusta al presupuesto. ¿Qué hacer? La NASA no tiene muchas opciones. Lo ideal es presentar una versión más pequeña del HLV con capacidad para 70 toneladas. En caso extremo, se podría resucitar el concepto SD-HLV con la carga en un lateral (SSM, Shuttle Side-Mount), cuyo coste de desarrollo es significativamente menor. A cambio, este diseño prácticamente carece de potencial para ser ampliado en el futuro. Desgraciadamente, este tipo de HLV no se contempló en el estudio del equipo HEFT (Human Exploration Framework Team) del año pasado.

La opción SD-HLV lateral es mucho más barata que la elegida por la NASA para el SLS (NASA).

En todo caso, recordemos que el mayor problema del SLS a largo plazo es la carencia de un objetivo definido que justifique su existencia. La falta de ideas no es el mayor impedimento (telescopios gigantes, viajes a la órbita lunar, módulos a la ISS, etc.). El problema es simplemente que el presupuesto de la NASA no permite llevar a cabo ningún programa de exploración después de la cancelación del Programa Constelación.

Wednesday, January 12, 2011

Definido el nuevo cohete de la NASA

La NASA se ha decidido al fin. El futuro cohete pesado de la agencia espacial usará las tecnologías del transbordador y tendrá una capacidad en órbita baja de unas 70 toneladas. Con el tiempo, podrá alcanzar las 130 toneladas, superando al mítico Saturno V.

Así será el nuevo cohete de la NASA (NASA).

Tras la cancelación de los cohetes Ares I y Ares V del Programa Constelación a comienzos del año pasado y la próxima retirada del transbordador, el nuevo plan de la NASA dejaba a la agencia sin ningún vehículo lanzador propio. La revuelta política subsiguiente obligó que la administración Obama introdujese un nuevo compromiso para desarrollar un lanzador pesado HLV (Heavy Lift Vehicle) dentro de la NASA Authorization Act del 11 de octubre de 2010, aunque sin ningún objetivo claro.

Como comentábamos la semana pasada, durante 2010 la agencia ha sido incapaz de ponerse de acuerdo en el diseño del futuro HLV, dudando entre las versiones basadas en el transbordador (SD-HLV, Shuttle Derived HLV) o nuevos cohetes de kerolox (queroseno y oxígeno líquido). El Human Exploration Framework Team (HEFT) estudió varias opciones de cohetes pesados, pero las presiones políticas han favorecido la elección de un diseño SD HLV que permita mantener en sus puestos de trabajo a los empleados que fabrican el tanque externo (ET) y los cohetes de combustible sólido (SRB) del shuttle.

Y, efectivamente, el HLV que deberá formar parte del futuro sistema SLS (Space Launch System) es SD HLV "en línea", es decir, una especie de Ares V en miniatura. Utilizará dos SRB de cinco segmentos -similares a los desarrollados para el Ares I -el shuttle emplea SRB de cuatro segmentos- y una etapa central criogénica basada en el ET de 8,38 metros de diámetro con cinco motores RS-25D (los SSME del transbordador que ya han sido usados), para dejar paso más adelante a los RS-25E (SSME no reutilizables). El Ares V tendría que haber usado una etapa central de 10 metros de diámetro, SRB de 5,5 segmentos y seis motores RS-68 (más potentes), con una capacidad en LEO superior a las 160 toneladas.

El HLV elegido por la NASA (NASA/nasawatch.com).
SRB de cinco segmentos durante una prueba (NASA).

La segunda etapa tendría un motor J-2X, al igual que el Ares V. Pero si el desarrollo de este motor sufre más sobrecostes, se podrían emplear los RL-10 de los Delta IV y Atlas V. Recordemos que el J-2X es una variante del motor J-2 de los años 60, empleado en la segunda y tercera etapas del Saturno V. Aunque esta configuración de dos etapas podrá lanzar 130 toneladas, durante los primeros vuelos debería emplearse una versión más barata sin segunda etapa con capacidad para 100 toneladas en LEO.

Motor J-2X (NASA).

La decisión de la NASA es bastante acertada y, hasta cierto punto, inevitable. Después de los millones de dólares gastados en el Programa Constelación con el fin de alcanzar el diseño óptimo para el Ares V, habría sido un despilfarro volver a estudiar desde cero una configuración distinta. Por ejemplo, ATK (la empresa fabricante de los SRB) ha declarado que el desarrollo de los SRB de cinco segmentos para el Ares I ha costado hasta el momento la friolera de mil millones de dólares. Lo mismo se puede decir del costoso programa J-2X y otros componentes del programa Ares que ahora podrían ser reutilizados.

Pero no cantemos victoria. El que la NASA favorezca este diseño no implica que el gobierno o el Congreso lo apruebe. De hecho, la agencia deja claro en el mismo informe interno que es imposible que el SLS esté listo para 2016, tal y como mandaba la NASA Authorization Act. O, dicho de otra forma menos sutil, el presupuesto actual de la NASA no permite el desarrollo de esta versión del SLS. El gobierno había destinado 6900 millones de dólares al programa SLS en el periodo 2011-2013, pero esta cifra es claramente insuficiente para poner en marcha este nuevo lanzador. Junto al SLS, el Congreso también debe decidir sobre el futuro de la nave Orión, ahora rebautizada con el aséptico nombre de Multi-Purpose Crew Vehicle (MPCV), suponemos que para borrar todo rastro de su conexión con el Programa Constelación.

Más allá del presupuesto, el problema es qué hacer con este nuevo lanzador. Sin un objetivo claro, el SLS no serviría absolutamente para nada. El problema, una vez más, es que no hay dinero para ambiciosos programas de exploración más allá de la órbita baja (BEO). Nada de misiones a la Luna y mucho menos a la superficie de Marte. ¿Qué nos queda? Pues los asteroides cercanos (NEOs), los puntos de Lagrange del sistema Tierra-Sol o Tierra-Luna y, a muy largo plazo, la órbita marciana (con Fobos y Deimos).

Misión a un asteroide con cuatro lanzamientos de un HLV de 100 toneladas (NASA).
Misión a un NEO con seis lanzamientos de un HLV de 70 toneladas (NASA).

Es decir, la exploración de NEOs es el único destino realista para un programa de exploración. Incluso en este caso, con el presupuesto actual muy probablemente debamos esperar a 2030 para ver una misión de este tipo. Lo que está claro es que la NASA lo va a tener muy difícil para vender al Congreso un SLS tan ambicioso -y costoso- sin un objetivo claro.

¿Y ahora? De entrada, deberemos esperar al próximo abril para que el HEFT presente oficialmente este diseño ante el Congreso. Después deberemos esperar a las reacciones de la clase política del país. ¿Será el nuevo cohete de la NASA una especie de Ares 2.0?

Hoja de ruta del programa SLS (NASA).